domingo, 3 de febrero de 2013

JEZABEL

JEZABEL
IRÈNE NÉMIROVSKY
SALAMANDRA

Se suele decir que solo existen dos tipos de narraciones: las que se centran en la acción y las que se concentran en la descripción de los personajes.  La novela JEZABEL de Iréne Nemirovsky  se sitúa claramente dentro de este segundo grupo, ya que la autora es una maestra en el arte de retratar el alma femenina.
La obra tiene un comienzo impactante: el juicio de Gladys Eysenach, una mujer bella y madura, que es acusada del asesinato de su presunto amante, un joven de apenas 20 años. El lector escucha las declaraciones a favor y en en contra de los testigos; y no le queda más remedio que emitir un juicio sobre el caso. ¿Es ella culpable o inocente?...¿Quién era la víctima?... ¿Por qué ella insiste en mostrarse culpable y exigir un castigo?
El título de la novela, que hace referencia a un personaje de la Biblia, convierte a la protagonista en un mito, en un modelo de mujer fatal y perversa. Algo así, como el reverso literario de "don Juan".
Para conocer el verdadero motivo del asesinato, no queda más remedio que conocer toda su vida: desde que era una joven bella y deseada en los bailes de Londres o Paris, hasta su transformación en una viuda alegre, fría y narcisista, esclavizada por el sueño de la eterna juventud.


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